En la Ciutat de l´Artista Faller

“Ciutat de l’Artista Faller”
Natxo Vélaz y Deme Orte.
En la ciudad de Valencia, Cap i Casal, fallera por antonomasia, existe un barrio que se llama “Ciutat de l’Artista Faller”, más popular y sencillamente conocido como “Ciudad Fallera”. Es un barrio pequeño, dentro del más amplio barrio de Benicalap, en la zona norte de la ciudad, al final de la Avenida Burjassot. Su nombre se debe, evidentemente, al polígono de talleres falleros en el que se siguen realizando muchas fallas, aunque algunas se han ido a otros polígonos y otras han diversificado su actividad (diseño, carrozas, decoración…). El museo del Artista Fallero, sito en la Avenida San José Artesano, cruce con el carrer Ninot, junto a la parroquia, sigue siendo una referencia para conocer las fallas, su historia y evolución… El barrio fue construido en los años 60 del pasado siglo, con materiales de tan escasa calidad que se corría el mal dicho de que con un saco de cemento se hizo el barrio. Eran viviendas populares, accesibles para las familias que venían de otros territorios, y sigue siendo un barrio de clase obrera, en la periferia misma de la ciudad, lindando con la huerta y cerca de Burjassot. Su origen rural, en torno a la acequia de Tormos, queda todavía remarcado por antiguas alquerías como la Dels Moros, la de La Torre, el Casino del Americano, el Hort de Burriel, las Barracas de Luna y la Alquería del Pi convertida en restaurante.
Benicalapech es el nombre de una antigua alquería árabe que dio origen al poblado de Benicalap, luego pueblo independiente de Valencia y posteriormente incorporado a la ciudad. Tradicionalmente agrícola, su hermosa huerta del Pla de Benicalap ha disminuido notablemente con la expansión del “Nou Benicalap” y la realización de la ronda Norte. Pero aún se puede contemplar la belleza de los campos bien cultivados y hay casas tradicionales en el barrio donde se pueden adquirir productos “a pie de huerta”, de los propios agricultores. De su pasado industrial quedan pocas muestras, pues muchas de las industrias, fábricas y almacenes que no han cerrado se han trasladado a polígonos. Una muestra emblemática es la antigua “Ceramo”, en la avenida Burjasot, de la que salieron muchos de los azulejos de monumentos como la estación del Norte. Su técnica de cerámica metalizada y dorada tuvo mucha fama. Ahora se reivindica la antigua fábrica como centro cultural para el barrio. El barrio lo atravesaba el famoso “trenet”, que luego dio paso al tranvía línea 4: costó muchos disgustos y luchas vecinales para solucionar los pasos a nivel, las barreras, accidentes y falta de semáforos. En un barrio obrero con alta tasa de paro tuvo importancia la Asamblea de Parados, que consiguió por ejemplo bastantes empleos tanto en la construcción como en el mantenimiento del parque para vecinos del barrio. En esas luchas resaltó el liderazgo, entre otras personas, de Jesús Ezcurra, cura obrero y líder vecinal (fue presidente de la A.V de Benicalap), que murió recogiendo naranjas en Carlet. Aún hoy día Ciudad Fallera es uno de los barrios con más alto nivel de paro y empleo precario.

Tanto Benicalap (unos 45.000 habitantes), como Ciudad Fallera (algo más de 5.000), han sido barrios de inmigración de población de origen andaluz, manchego, castellano…, y más recientemente, cosmopolita: latinoamericana, africana, asiática… Ciudad Fallera tiene un significativo componente de población gitana, bastante bien integrada en el barrio, dedicada especialmente a la venta ambulante en los mercados. Una muestra del cosmopolitismo del barrio es el único colegio público, “Ciutat de l’Artista Faller”, donde hay niños y niñas de más de veinte nacionalidades de origen.

Benicalap y Ciudad Fallera son barrios obreros en los que el asociacionismo vecinal y ciudadano ha sido una característica: Asociaciones de Vecinos de Ciudad Fallera y de Benicalap- Entrecaminos, asociacionismo deportivo (Benicalap C.D.), cultural (Asociación El Portalet, Sociedad de Cazadores, Asociación Cultural Andaluza), de solidaridad, como el Proyecto Entrevecinos, que desde hace 5 años ayuda a la gente más necesitada de nuestros barrios, los huertos urbanos, y el mundo fallero (una falla histórica en Ciudad Fallera y otra de reciente creación en Nou Benicalap, y otras muchas en Benicalap), además, claro, del Gremio de Artistas Falleros…

En los años 80 las asociaciones de vecinos consiguieron tres escuelas infantiles asociadas al Patronato Municipal: La Escola Nanos, en el local de la Asociación de Benicalap en la calle Faura, la Escola Infantil El Parc, ubicada en el edificio dentro del parque, que hoy es la Universidad Popular, y la Escola Infantil Arlequín, en Regino Mas, junto al colegio, gestionadas ambas tres en régimen de cooperativa por gente del barrio.

Uno de los referentes de nuestro barrio es el Parque de Benicalap, situado al final de la Avenida Burjassot junto a la Ciudad Fallera y a las alquerías de los Moros, de la Torre y el Casino del Americano, que el barrio reivindica como ampliación del parque, pero que están prácticamente abandonadas y en estado casi ruinoso a pesar de su valor histórico y monumental. El Parque era una antigua granja experimental del Ministerio de Agricultura que el movimiento vecinal consiguió con mucha lucha (ocupaciones, acampadas, paradas de máquinas…) que se dedicara para el barrio y que fuera parque, y un nuevo estilo de parque en el que el barrio intervino en su diseño: piscina, jardín árabe, foro-teatro al aire libre, juegos infantiles, zona deportiva importante: fútbol, frontones, tenis, balonmano-baloncesto, elementos decorativos como la montaña con cascada, paseos, zonas de estar o de pic-nic, etc.

Con ocasión del reconocimiento de las Fallas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO (2016), hay inquietud, en especial por parte del Gremio de Artistas Falleros, pero también de otras entidades del barrio como las Asociaciones de Vecinos, con el impulso de los grupos municipales, para promocionar el barrio y revitalizar su actividad artista en torno a las Fallas y al mundo fallero, y la actividad artística de los talleres. Un ejemplo es el grandioso mural que unos artistas internacionales del graffiti han pintado en la fachada trasera de las naves que dan a la ronda norte.

En su dimensión religiosa, el barrio sólo tiene una parroquia, la de San José Artesano, de construcción relativamente reciente y una actividad “discreta”: mucha gente del barrio no es “practicante”, aunque la parroquia es una referencia conocida. Otras parroquias están en Benicalap: San Roque que es la principal y más antigua, La Esperanza, Santa Rosa, Nuestra Señora de Tejeda, San Francisco de Asís. En la Ciutat de l’Artista Faller hay otra iglesias evangélicas como la de Filadelfia, y otras. En la Avenida de Burjasot, un colegio de monjas. Y la presencia discreta desde hace más de 40 años de una pequeña comunidad de base de carácter doméstico con el nombre de Benicalap-Ciutat Fallera, de la que formamos parte los autores de este artículo.