Orar por los cristianos de Asia en el encuentro con otras religiones

Andrés Valencia. (Valencia). En esta intención, por tanto, el santo Padre nos invita a volver nuestra mirada, pensamiento y corazón hacia los hermanos de toda Asia. Orar o rezar es uno de los pilares de fe en un creyente. De forma muy sencilla, orar significa hablar, dialogar, pedir, rogar. De esta forma el creyente se dirige de palabra o mentalmente a una divinidad. Así los cristianos cuando rezamos nos dirigimos a Dios Uno y Trino.

Todas las religiones conocen la práctica de la oración. El hombre de todos los tiempos ha orado y lo seguirá haciendo.

Por los evangelios conocemos que Jesús oraba con frecuencia (Lc 11, 1; 22,40; Mc 14,32; Jn 18,1) e incluso nos dejó pistas como hacerlo. En el huerto de Getsemaní Jesús ora profundamente y muestra al Padre su angustia y confianza. A ejemplo de Jesús, nuestra oración debe ser confiando todo al corazón del Padre, sin pretender que Dios se amolde a nuestras exigencias, a nuestros modos, o a nuestros tiempos. Porque si así fuere nos provocaría cansancio o desánimo, porque parecerá que nuestras plegarias no son escuchadas. Dios no necesita de nuestras oraciones ni de nuestra alabanza, sino más bien nos sirve a nosotros para nuestra salvación.

Pero Jesús nos enseña a orar en su nombre, y esto marca la diferencia esencial entre la oración cristiana y cualquier otra oración, porque orar en el nombre de Jesús es otra cosa. Esto no lo puede hacer el hombre de sí mismo. Orar en el nombre de Jesús es remitirnos a Él; es decir, tomar plena conciencia de que la referencia a su persona nos abre de par en par el corazón de Dios como nunca antes había ocurrido. De manera que el Jesús orante se convierte en condición previa para nuestra oración. Así, la esperanza de nuestra oración la constituye el hecho de que Jesús oró.

Pero la oración también, tiene otro aspecto y, es rezar u orar por el otro, mi hermano; es decir, estar en sintonía, en comunión con el otro, hacer mías sus intenciones, deseos y esperanzas, que van dirigidas a Dios.

Así el papa Francisco nos exhorta a orar por mi hermano y hermana, al mismo tiempo que nos pide orar por él. Ya estamos acostumbrados a los gestos del santo Padre y, muchas veces los gestos hablan por sí solos. La recreación del Apostolado de la Oración aprobada por el Papa Francisco en el documento “Un camino con Jesús en disponibilidad apostólica”, ha puesto «pies y manos» a la oración. Las intenciones del Papa son conocidas en todo el mundo. Cada año hace un llamado a la acción, una convocatoria mundial a rezar cada mes por sus intenciones y transformar nuestra plegaria en “gestos concretos”. Confía al Apostolado de la Oración, que es su red mundial de oración, 12 intenciones universales y 12 intenciones para la evangelización. Ellas resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito concreto que representa un verdadero desafío para la humanidad y la Iglesia. Con ello nos invita a construir un mundo más humano y solidario. Cada mes un nuevo desafío inunda nuestro corazón y nos mueve a vivir nuestra fe en la vida cotidiana.

La intención del papa Francisco para el mes de noviembre es rezar “por los cristianos de Asia, para que, dando testimonio del Evangelio con sus palabras y obras, favorezcan el diálogo, la paz y la comprensión mutua, especialmente con aquellos que pertenecen a otras religiones”. Según el Pew Research Center en su informe de 2009, el 13% de los cristianos del mundo se encuentran en toda Asia y el Pacifico. A pesar de que algunos países tiene un alto porcentaje de cristianos, como Filipinas, en otros son una minoría como en Afganistán, Bután, Tailandia o China, los cristianos deben convivir, compartir y dialogar con otras religiones.

Asia es una región de misión, desafíos y esperanza; a ella se nos invita a unirnos en la oración. En la última Asamblea del Consejo Mundial de las Iglesias en Busan, Corea del Sur en 2013, se nos pedía orar junto a todas las iglesias de Asia por la igualdad y la paz en el continente donde la fe cristiana es minoría, donde deben buscar el camino del diálogo entre religiones para alcanzar la paz. Asia un continente con antiguas tradiciones y religiones tan diversas como el hinduismo, el budismo, el islam y el sintoísmo, puede tener en las iglesias cristianas una fuerza para ayudar a erradicar la intolerancia y reducir los conflictos. Es un continente donde sufren muchos, la Rvda. Connie Mella (1) decía en esta Busan “la vulnerabilidad caracteriza la vida de muchos en Asia, esta realidad, con muchas personas en situación de vulnerabilidad, se agrava y sigue reforzada por ciertos factores que debemos enfrentar como iglesias comprometidas con los valores de la vida, de la justicia y de la paz para todos. El fundamentalismo religioso está destruyendo comunidades, fomentando terrorismo y derramamiento de sangre en el nombre de Dios”. Es un llamamiento que hacía en esta reunión de cristianos a estar atentos al clamor de este pueblo que sufre. El reto de la Iglesia en Asia y, el resto del mundo, parece estar contenido en el cuestionamiento de: ¿Quién va a hablar si tú no lo haces?; es decir, que los cristianos y las iglesias deben tomar parte en la responsabilidad de arreglar las cosas, para promover la paz y la justicia en una región llena de retos, pero también con una gran abundancia cultural y religiosa.

Es cierto que el papa Francisco nos pide orar por los cristianos de ese continente, esa es un su “intención”, pero no se puede olvidar todo lo que influye en la vida de los cristianos en Asia. La oración ha de llevarnos a buscar caminos que ayuden a convivir en armonía, respeto y religiosidad.

“Intención” es un término que expresa la decisión o determinación de la voluntad de hacer algo. Las intenciones del Papa, o desafíos para la humanidad y la misión de la Iglesia, como también las llamamos, tienen un sentido y un propósito. Están orientadas a construir una red mundial de oración y movilizarnos con un propósito: construir juntos un mundo donde reinen los valores humanos que encarnó Jesús en el evangelio. “Rezamos juntos y ponemos acción a nuestras plegarias. Ponemos sentido y propósito a nuestros días”. Así elevamos nuestra oración al Padre por nuestros hermanos en Asia.

(1) La Iglesia de la Rvda Connie Mella, es de la Iglesia Metodista Unida de Filipinas