La voz de una iglesia no oficialista

(J. R. Navarro Pareja) CRESOL irrumpió en la diócesis de Valencia hace diecinueve años en un momento convulso tanto en lo pastoral como en lo comunicativo. En este segundo ámbito, y en muy poco tiempo, asistimos a cambios como la conversión de Iglesia en Valencia en Paraula, la aparición de la agencia AVAN y la creación de la dirección de comunicación del arzobispado. Cambios inducidos y acelerados desde la propia diócesis para tratar de mejorar la imagen de un gobierno arzobispal que había agotado su crédito comunicativo tanto de forma interna en la iglesia diocesana como en la sociedad. Fue en ese contexto donde nacía CRESOL como la voz de una iglesia no oficialista, como un argumento contestatario que era necesario consultar para entender lo que verdaderamente ocurría en la diócesis. Tiempos convulsos y de cambios, en los que CRESOL supo encontrar su lugar en el espacio comunicativo de la iglesia valenciana, lo que le ha permitido seguir vigente hasta la actualidad.

Diecinueve años después, todo parece más asentado, pero en la práctica no hay muchos cambios. En la comunicación católica predominan los medios oficiales, totalmente apegados a lo “católicamente correcto”. Así, parte del debate cotidiano de los cristianos queda fuera de estos medios, que actúan dulcificando la polémica y acallando voces incómodas. Una circunstancia que sigue haciendo necesario el contrapunto externo, la comunicación libre, la apertura a todas las voces para que se complete la riqueza de la Iglesia. Ahí CRESOL continúa teniendo una labor imprescindible, como altavoz de todas las sensibilidades eclesiales.

Una continuidad necesaria la de CRESOL que, sin embargo, no está exenta de retos que le permitan afrontar con éxito otras dos décadas. El más inmediato debe ser la creación de una edición digital que permita ampliar exponencialmente la difusión, la permanencia de los mensajes en el tiempo y aumentar su influencia. Cuando CRESOL nació, la presencia de los medios de comunicación en internet era escasa y testimonial, pero hoy se ha convertido en su principal soporte. No sólo prensa escrita, sino que también radios y televisiones reúnen buena parte de su audiencia a través de sus ediciones digitales. Los medios escritos han reducido su difusión a mínimos y muchos de ellos ya han claudicado frente al mundo digital. Las ventajas son diversas: amplia su público potencial, aumenta la difusión, reduce costes, permite un archivo casi ilimitado de los archivos y una búsqueda rápida y sencilla de cualquiera de ellos y garantiza su permanencia en el tiempo. Es cierto que parte de los lectores y colaboradores de CRESOL todavía tienen dificultades de acceso a internet, pero el futuro va a ser digital y sólo si se está preparado, será posible sobrevivir.

Y otro de los retos es mejorar su maquetación. Es cierto que es una publicación que prioriza la palabra, e invita a lectura lenta y reposada, pero la armonía estética no está reñida con ninguna de estas características. Además, la incorporación de una confección más dinámica y de fotos más grandes e incluso en color, permitiría reforzar el poder comunicativo de la imagen en una edición en papel que tiene todavía recorrido en los próximos años. Retos que, a buen seguro, afrontará CRESOL para seguir manteniendo su papel fundamental en el panorama comunicativo de la diócesis.

Comencem una nova etapa en la coordinació de la revista. Ens traslladem a la parròquia de Sant Josep Artesà, a la Ciutat Fallera de València. Manifestem agraïment a la parròquia de la Puríssima Concepció d´Alcàntera de Xúquer, que des de setembre de 2006 ens ha ajudat en esta tasca. I de forma particular a Consuelo del Pilar García Hernández -i altres germanes-, que han realitzat en cada edició, amb dedicació generosa, els treballs de la distribució. Gràcies.