Biografía del obispo de Chiloé, Juan Luis Ysern

Roberto Urbina A.
Alguien lo apodó Obispo navegante porque su diócesis incluye un archipiélago con más de 200 islas, 50 de ellas habitadas que Juan Luis Ysern visitó en varias ocasiones durante los 30 años de su servicio episcopal en Chiloé. Conocía por su nombre a los ‘fiscales’ (laicos jefes religiosos tradicionales) y también a mujeres y hombres, muchos de los cuales había conocido de niños.

Llegó allí después de dos años como obispo auxiliar de Antofagasta a cargo de la Prelatura de Calama donde vivió experiencias pastorales difíciles, marcadas por el golpe militar del general Pinochet en 1973.

Valenciano de origen, una vez terminada su licenciatura en Derecho Canónico en Salamanca acogió el llamado del Papa a sacerdotes españoles para ir como misioneros a América y así llegó, con su hermano José Luis, a la diócesis de Chillán, 400 kilómetros al sur de Santiago, en Chile. Obtuvo la nacionalidad chilena y hacia el término de su servicio en Chiloé, las máximas autoridades de los Consejos de Caciques Huilliches de esa región le acogieron como integrante de su pueblo en reconocimiento al apoyo comprometido, audaz y creativo, que siempre les brindó.

He tenido el privilegio de compartir con él tareas diversas tanto en su diócesis como en organismos eclesiales nacionales e internacionales y he podido enriquecerme de la agudeza de su inteligencia, de su profundo amor a cada persona, de su mirada siempre puesta en el horizonte trinitario del cual emana para él toda explicación y razón. Todo esto en una sencillez y calidez asombrosas.

Sus luchas pastorales por defender la identidad cultural de Chiloé, por favorecer el protagonismo de su pueblo a través de un desarrollo sustentable e integral, alcanzaron fama sobre todo a partir de haber logrado que dos multinacionales japonesas apoyadas por organismos de la Dictadura Militar renunciaran a la explotación del bosque nativo. La comunicación fue su gran estrategia para construir comunión. La red de radios Estrella del Mar fue no sólo un medio al servicio de las comunidades que emitían sus propios contenidos, sino también un pilar para la defensa de la identidad cultural y del medio ambiente, para programas de capacitación en oficios, para favorecer el desarrollo, y tantos otros ámbitos en los que intervino.

En el prólogo del libro “Pastor Amigo. Biografía de monseñor Juan Luis Ysern”, el actual obispo de Rancagua, Alejandro Goic, dice: “Una labor pastoral tan extensa, variada y compleja como la realizada por él en su servicio episcopal y sacerdotal, es modelo para nosotros, sacerdotes y obispos, que buscamos ser fieles a lo que el Señor Jesús, a quien seguimos, espera de nosotros”.

Ya emérito sigue innovando, ahora en el campo del Derecho Canónico, como Vicario Judicial de Rancagua e integrante del Tribunal eclesiástico de Santiago. Dedicado a los procesos de nulidades matrimoniales está aplicando con entusiasmo las nuevas normas recién promulgadas por el Papa Francisco. Y no deja de ser un apoyo para Chiloé. A los 87 años