En diálogo sobre la Renta Básica

Rodrigo del Pozo. Militante del SAIn
En el último número de esta revista, Antonio Martínez Soriano firmaba un artículo sobre la Renta Básica Universal (RBU), al hilo de otro publicado por el Partido SAIn. Como militante del partido y redactor de dicho artículo, agradezco a Antonio y a la revista esta oportunidad de seguir profundizando

En primer lugar, comparto con Antonio y con tantas otras personas comprometidas que ven en la renta básica una esperanza, el profundo deseo de un cambio radical de este sistema económico explotador e injusto. La cuestión es discernir lo que ayuda a avanzar en ese proceso y lo que no.

Antonio ha percibido un tono “imperativo” en mi artículo original y es, por tanto, algo que debo corregir. Lamento, igualmente, haber dado una impresión de “purismo”, dado que comparto que no es una buena actitud política. Sin embargo, los defectos de mi artículo no afectan al fondo de la cuestión -la idoneidad o no de la RBU- que es quizás la mejor expresión de haber aceptado el fracaso del pleno empleo.

Lo que nos preocupa en el SAIn es que se está desplazando al trabajo como centro de la cuestión social. Partimos de la convicción histórica del Movimiento Obrero y la DSI de que sólo el trabajo genera riqueza. Precisamente, Guillermo Rovirosa apostaba por el protagonismo de la persona y su promoción, de lo que la RBU es un elemento desincentivador. No podemos olvidar que las reivindicaciones que priorizamos crean una cultura determinada y configuran nuestra propia mentalidad. ¿Por qué ya no se oye hablar, por ejemplo, del reparto de trabajo?

Por supuesto que hay que ser solidarios con los que pasan por momentos de dificultad, pero la RBU, desvinculada del derecho y deber de trabajar (y contribuir al bien común), nos parece un paso más hacia la lógica de “sociedad subsidiada” . “No es casualidad que los poderosos de Silicon Valley o el Foro de Davos estén planteando ya la conveniencia de la RB”.

Por otro lado, debo decir que sí proponemos alternativas, y por ello “apostamos, en cambio, por potenciar el trabajo asociado, las iniciativas autogestionarias, superar el modelo de “empleo asalariado (…) que el reparto de la riqueza permita desarrollar trabajos que ahora no son remunerados, etc.” Estas sí creemos que son etapas en el camino de la solidaridad.

Por último, no podemos olvidar en el discernimiento que el metro deben ser los empobrecidos de la tierra, el 80% de los cuales no llega a los 2 $ diarios. ¿Universal? ¿No sería la renta básica un privilegio para unos pocos pagado con el robo al Sur? ¿Qué pensarían ellos de esta reivindicación?

Es nuestro deseo unir fuerzas con aquellos que luchan contra la explotación. Sabemos que se avanza paso a paso, desde muchos frentes que no siempre coinciden plenamente. Sin embargo, para que estas diversas luchas se complementen, deben tener unos principios básicos comunes. El sistema sabe bien – lo ha hecho siempre- poner trampas para desviar la fuerza de la solidaridad. Nosotros entendemos que la Renta Básica Universal es una de esas trampas. No caigamos en ella.

NOTA: Las citas en cursiva son literales del artículo original del SAIn que puedes leer en http://partidosain.es/la-renta-basica-un-camino-equivocado/