En el día del libro, del teatro y de la poesía, por J. L. Barrera - Revista Cresol

Vaya al Contenido

Menu Principal:

Sumari > CULTURA
 
En el día del libro, del teatro y de la poesía
 
 
José Luis Barrera Calahorro
 
  Humano, cristiano, sacerdote: esos son los tres niveles y por ese orden, como yo personalmente vivo mi diaria vida. Ser hombre inmerso en esta sociedad me ayuda inmensamente a vivir mi fe religiosa de creyente en Jesús de Nazaret, el Resucitado.
  Esa fe cristiana es el soporte para responder a la vocación a la que he sido llamado: ser presbítero de la Iglesia. No puede ser al revés, como quizá algunos se empeñan. Sin una base verdaderamente humana, sobre la que se fundamenta la fe religiosa no podré ejercer debidamente el oficio pastoral de presbítero. Aquí van algunos apuntes para ayudar a sostener ese proyecto de un humanismo cristiano sacerdotal.
  En algo más de un mes, el calendario internacional de eventos, celebra tres días culturales muy importantes que deberíamos también tener en cuenta - Poesía, Teatro, Libros- y que pueden fortalecer y fundamentar nuestra cultura humanista.
 
 
  El día 21 de marzo, Día internacional de la Poesía puede ser un buen motivo para que nos acerquemos a los grandes poetas de ayer y de hoy. Hay muchos sacerdotes con nombre conocido que escriben poesía. ¡Para cualquier persona de mínima sensibilidad es tan necesaria! Los curas en nuestra labor pastoral andamos rodeados de poesía. Puede ocurrir que la rutina haya astragado nuestro sentido poético de la belleza. En la liturgia, en nuestro diurnal, es constante el uso de la poesía. Hay muchos textos de la Escritura, que son bellísimos. Lo que pasa que como pastores y presidentes de la celebración nos preocupa entender sólo su fondo teológico y nos perdemos su deleite poético. Los Salmos, Job, Isaías son un pequeño ejemplo.
  Las múltiples ocupaciones que tenemos los presbíteros hacen verdaderamente difícil el que prestemos una mínima atención al Teatro que es una de las grandes instituciones culturales de nuestra sociedad. Ir al teatro es algo complicado por cuanto te obliga a programar el día y la hora para que puedas asistir. Además es difícil estar un poquito al día de cuáles son las obras de teatro más interesantes y dignas que dedicarles atención. Curso pastoral en la iglesia se ha utilizado mucho: las obras teatrales representadas en el salón parroquial, los entrañables “belenes”…
 
  También el teatro, guardando las distancias y por analogía se parece a la actividad litúrgica. Me refiero al teatro en el mejor sentido de la palabra: una manifestación artística donde los actores representan unas realidades humanas o sociales.   Una buena interpretación no es ponerse una máscara para después quitársela sino actuar sintiéndolo con toda sinceridad. A fin de cuentas ¿no son nuestros actos litúrgicos también representaciones hechas por nosotros con toda la autenticidad y sinceridad del mundo donde manifestamos unas realidades trascendentes que interpelan nuestra vida?   El teatro es además un exponente muy revelador del estado de nuestra sociedad, conocerlo es hacer una pastoral encarnada. El día 27 de marzo será el Día Internacional del Teatro. Buena ocasión para acercarse a él.
 
 
  El 23 de abril es el Día Internacional del Libro. ¡Qué fiesta más bonita se organiza por ejemplo en Barcelona en el día de Sant Jordi!. Alrededor de esta fecha también en nuestra ciudad se monta la Feria del Libro en los Viveros. Aunque yo entro en las librerías habitual y frecuentemente a lo largo del año del año. Ningún año he dejado de visitarla y también “he picado” el dulce anzuelo de comprar algún libro.
  Es muy natural que muchos curas tengamos en nuestras casas más libros de teología o de pastoral que libros profanos. Y no sé si en verdad si eso es del todo bueno. En las estantes de las librerías guardamos los muchos libros de texto del seminario que tuvimos que leer u estudiar cuando estábamos en el seminario. También los que hemos comprado o nos han llegado desde el Arzobispado. Es natural que sean de especializados en tema religioso. ¿Podría indicar que andamos muy asomados a las ventanas de la Iglesia y no a las ventanas del mundo?. Lo que piensa el mundo, lo que siente y espera no lo dice sólo la televisión, sino los libros. Por eso debemos de leer o conocer lo que lee la gente.
  Porque uno de los grandes placeres que un sacerdote se puede permitir es precisamente la lectura. En Esos ratos de soledad esos “tiempos muertos”, en esos días imprevistamente vacacionales tener siempre a mano un libro es la mejor compañía, la mejor experiencia que podemos tener. Sí, procuramos tiempo para la oración en soledad y silencio. Tengámoslo para la lectura que es también alimento de la mente y el espíritu.
Portada | Sumari | Edicions Anteriors | Contacte´ns | Mapa general del sitio
Copyright © 2018 Revista Cresol
Regreso al contenido | Regreso al menu principal